El Retiro amaneció convertido en gimnasio a cielo abierto. Entre corredores de paso y curiosos que aminoraban para mirar, montamos el equipo casi al ritmo del propio entrenamiento: cámara en mano, luz natural cambiante y la energía de un grupo que no paraba de moverse.

Grabar deporte en la calle tiene eso, que el plan se escribe sobre la marcha y el mejor encuadre casi nunca es el que tenías pensado la noche anterior.